La curiosa historia de mi primer día como residente | MedForum

Los médicos estamos acostumbrados a buscar un diagnóstico en todo lo que pasa durante el día a día, sobre todo, cuando estamos en etapa de formación.

Durante mi tiempo como residente de pediatría, en mi afán por dar los diagnósticos más acertados, me encontré con algunos “sintomas” con causas inesperadas.

Una de las historias que más recuerdo es cuando cursaba mi primer año de la especialidad de pediatría, en un hospital de tercer nivel. El destino es irónico, porque ahí se trata a niños con síndromes rarísimos, esos que me saltaba en los libros cuando era estudiante y pensé nunca vería en mi carrera.

Un día de guardia, durante el pase de visita vespertino me tocó explorar al paciente de la cama 5419, en el área de medicina interna pediátrica. Comencé mi trabajo justo como decían los manuales, y todo iba muy bien hasta que llegue a las manos del niño, porque para mi sorpresa estaban azuladas.

Me espanté mucho, corrí por un oxímetro para medirle la saturación, me coloqué el estetoscopio le ausculté el corazón y los pulmones, pero todo parecía normal. El estrés crecía porque estaba justo bajo el cargo de las residentes de mayor jerarquía, a quienes les tenía mucho miedo. Si no respondía bien seguro habría una castigo.

Bajo sus miradas inquisidoras constaté que no presentaba datos de dificultad respiratoria, y que tampoco se trataba de un paciente cardiópata. En mi cabeza pasaban miles de ideas, pero una de ellas era que podría tener un síndrome poco común, que tuviera como síntoma las manos azules. Pero no recordaba ninguno.

Fue cuando le pedí al paciente que se pusiera de pie y noté que las sábanas de la cama tenían la misma coloración, era el mismo tono que el de sus pantalones de mezclilla oscura.

¡Bingo! Entre alegría y alivio me di cuenta que sus pies y manos tenían ese color porque sus pantalones eran nuevos y se estaban despigmentando. Menos mal que lo noté antes que mis superiores.

La moraleja de esta historia es que a veces también hay que recurrir al sentido común, para encontrar los verdaderos síntomas y así llegar al diagnóstico acertado.

 

P3: MX2004819159
Fecha de Expiración: Febrero 2022
ENG.04.FEB2020

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