El misterio detrás del detective | MedForum

¿Quién está detrás del personaje más famoso de la literatura detectivesca? Conozca al médico que inspiró a Doyle para la creación de su obra maestra.


 “Nada resulta más engañoso que un hecho evidente. Eso es elemental, mi querido Watson”. Esta es una de las muchas enseñanzas que el detective más famoso de la historia nos ha dado.

 

Sherlock Holmes no solo ha cautivado a millones de lectores alrededor del mundo desde 1887, sino que también ha influido en grandes escritores como Humberto Eco y Jorge Luis Borges, quien amó tanto al personaje que incluso le dedicó un poema.

Lo que pocos recuerdan es que ese personaje de observación aguda y razonamiento sagaz fue creado por un médico, quien quedó profundamente inspirado por la extraordinaria habilidad diagnóstica de uno de sus profesores. Conozca esta asombrosa historia.

A temprana edad Arthur Conan Doyle, autor de las aventuras de Sherlock Holmes, decidió seguir su vocación y estudió Medicina en la Universidad de Edimburgo. En esos años tuvo la fortuna de que el Dr. Joseph Bell cirujano de la Reina Victoria, pionero de la medicina forense y quien describió la parálisis de Bell  fuera su profesor.

 

 

El Dr. Bell era conocido porque en sus clases solía llevar pacientes reales y, tras analizar detalles sutiles en ellos, llegaba a conclusiones lógicas pero brillantes obteniendo diagnósticos certeros. 

El tiempo transcurrió y cuando Doyle se graduó como oftalmólogo, abrió con bastante esfuerzo su propia clínica. Se dice que no era muy exitoso como médico pues pocos pacientes acudían a su consulta y pasaba largas horas desocupado.

Fue entonces que comenzó a escribir su obra. Inspirado por la inusual capacidad de análisis, observación y conocimientos del profesor Bell, Doyle creó a uno de los mitos más poderosos y perdurables de la literatura: al erudito detective Sherlock Holmes.

El parecido entre ambos no se limitó únicamente a la personalidad, sino que también tenían una apariencia física muy parecida: nariz aguileña, ojos penetrantes y perspicaces, el tipo de vestimenta e incluso el frecuente uso de la pipa.

De hecho, en la presentación de uno de los libros, Doyle reconoció y agradeció abiertamente al Dr. Bell con las siguientes palabras:

“No cabe duda de que es a usted a quien debo Sherlock Holmes. No creo que el trabajo analítico de Holmes supere los resultados que le he visto obtener a usted en su consulta. He intentado, partiendo de los principios que nos enseñó —la inferencia, la observación y la deducción— crear un individuo que, como usted, lleve los asuntos hasta sus últimas consecuencias…”

 

 

Esta singular historia evidencia una vez más que el “éxito” de un médico va más allá de tener un consultorio lleno de pacientes. Sir Doyle demostró que el talento médico es capaz de revolucionar áreas artísticas como la literatura, medio que él utilizó para inmortalizar el instinto detectivesco que guía al actuar médico.

Gracias a esta obra, nuestros colegas el Dr. Doyle y el Dr. Bell, siguen motivándonos y recordándonos que, como “detectives de la salud”, nuestras principales herramientas son y seguirán siendo la observación y la deducción.

 


 

P3: MX2106088026
Fecha de Expiración: 26/Mayo/2023
ENG.01.MAYO2023

 

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